
Verde que te quiero verde
“Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas…”

Una selección de nuestros proyectos. Cada hogar tiene una historia y cada persona, una forma de vivirlo.

“Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas…”

Ella la eligió entre muchas otras, porque podía ofrecerle lo que estaba buscando.

Amante de libros y papiros. De Star Wars, discos de vinilo y cómics.

Un aire señorial recorre con sutileza esta vivienda del Madrid de los Austrias.

Un ático junto al Retiro, una vivienda para retirarse y refugiarse del mundo.

Una casa pensada para crecer en familia, donde compartir el día a día sin renunciar a la intimidad de cada uno.

Una vivienda que se construye con retales del pasado, con objetos y momentos vividos.

Hay destinos que llevan lejos de casa y otros que, con el paso del tiempo, invitan a regresar.

Habitar donde él ya habitó, donde habitaron los que le acontecieron, y los anteriores de los anteriores...

Un entorno abrazado por árboles y vegetación invita a abrir la mirada y dejar que los espacios se prolonguen hacia el exterior.

Una casa de finales de los 50 para un joven matrimonio nacido algunas décadas después.

Muchos años después, esta antigua oficina se transforma en un pequeño apartamento.

Una casa para disfrutar en compañía y en soledad, con amigos, en familia y en pareja.

Una vivienda en el corazón de Madrid, que conserva la esencia de los pisos castizos, con techos altos, molduras, carpintería original y vigas de madera.

A un paso del Retiro se encuentra la casa que la vio crecer, junto a su hermana, junto a sus padres.

Encuentro de pocos y muchos, de familia y amigos, de uno mismo, de varios, de silencio o de todo lo contrario.

Ubicada en la calle Joaquín Costa, la vivienda presentaba una distribución interior de los sesenta; una vivienda grande pero con el espacio encogido y con la luz jugando al escondite.

Un hogar, un refugio, un lugar de disfrute y crecimiento, una bonita casa, una casa cómoda, adecuada, versátil, diferente, una casa abierta, un lugar, su lugar, por y para ellos, para los cinco, para las niñas, para el niño, para los padres, para todos los que visitan y comparten, los que llegan y se van, los que se quedan unos días, los que vienen de pasada y los de siempre…

Una pequeña casa situada en el distrito de Chamberí es la elección de Carol para su nuevo hogar.

Una vivienda amplia para una familia de cuatro, donde los libros adquieren un protagonismo especial y forman parte de la arquitectura y de la vida cotidiana.

Un comedor privado en el corazón de un edificio de oficinas, concebido como un espacio cálido y acogedor donde disfrutar de una experiencia diferente, alejada del ritmo cotidiano del trabajo.

Una casa que se da la vuelta como un calcetín.

Junto al Retiro, una vivienda de espacios fragmentados encuentra una nueva manera de ser habitada.

Mires por donde mires y salgas de donde salgas la música te acompaña en esta vivienda situada en el madrileño barrio de Chamberí.

Hay huellas que merecen permanecer.

Míralas, míralas… porque son bonitas, tienen personalidad y encanto, al igual que otros elementos que guardan sus paredes.

El gusto por la lectura de la entrañable pareja dueña de esta vivienda, hizo que una gran biblioteca se convirtiera en el elemento central del interiorismo de la casa.